miércoles, 13 de abril de 2011

Une Sortie

Te tengo en la mente
Deseo sacarte de alli
y que vengas a mi mano para caminar
e ir a ti
y que vengas a mi para amar

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Je t'ai dans l'esprit
Un désir te sortir de lа
et que tu viens а ma main pour marcher
et aller а toi
et que tu viens а moi pour aimer .....o algo así...ayudame a escribirlo

martes, 15 de marzo de 2011

Hilo y lunas

Caminaba Lilian por la plaza con su traje blanco de hilo y lunas. Sobre su cabeza llevaba un sombrero elaborado artesanalmente con unas pequeñas pajitas. Un ave de esas que solo viven en las plazas, robó en un vuelo apresurado una de ellas.
Un Ángel que los observaba desde un banco muy cerca de sus pasos; voló de inmediato a rescatar la pajita robada y Lilian inevitablemente le siguió.
Se quedaron a vivir allí, en un espacio que había sido hecho para ellos. Desde entonces construyen otros iguales en las copas de los árboles con pajitas que roban de los sombreros de mujeres que pasean por la plaza con vestidos blancos de hilo y lunas. En los bancos, ángeles esperan.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Con ache

Esto no lo viví, me lo contaron y me gusta creerlo.


Resulta que Don Segundo, mi abuelo, tenía la gracia de congregar al pueblo con las historias de sus viajes hasta la lejana Valencia o a la capital, de donde regresaba siempre con cortes, golosinas, quesos, libros e historias del camino, entre otras cosas. 

En el pueblo vivía un señor cuyo nombre era Hermenegildo, debo suponer ya fallecido y seguramente enterrado en el cementerio de Turen. A Hermenegildo todos le llamaban Meregildo.

Una noche de esas en las que luego de alguno de sus viajes, él entretenía a sus fanáticos, uno de ellos le dijo algo así como: 
- Don Segundo cuéntenos algo que le haiga acontecido en uno de sus viajes a la capital, y mi abuelo le corrige diciendo, no se dice haiga se dice haya.

La persona con cara de extrañeza le pregunta, Don Segundo y eso como se escribe? Mi abuelo, con su verbo inmediato y tan buen hablar, le respondió
- Hijo, haya se escribe con ache, con H de Meregildo.

Todo esto ocurría antes que el encargado de apagar las lámparas de querosén que hacían de faroles en la calle, pasara para decir que ya era hora de dormir.

Encuentro

Te buscaré de una vez por todas las que te han buscado, entonces me hallaré a las puertas de este encuentro.
Te buscaré por todas las que te han buscado y entonces me hallaré, de una vez, a las puertas de este encuentro.
De una vez te buscaré a las puertas de este encuentro, por todas las que te han buscado, entonces me hallaré.